Claves para la convivenicia. Algunos secretos para vivir un matrimonio feliz.

 
Claves para la convivenicia. Algunos secretos para vivir un matrimonio feliz.

Fecha: 31/01/2014 | Revista: Revista RBC Salud | Edición: ENERO 2014

Usted sola tiene que hacer sus propias reglas matrimoniales. no se guíe por el que dirán. el escritor ruso Toltoi dijo que todas las familias felices se parecen. Yo digo que las familias felices no se parecen. Son todas diferentes. Es asunto de cada pareja buscar aquellas cosas que le den alegría.

Ame a su marido como es. Sea realista: no espere cambiarlo. Nadie tiene derecho a pedirle al otro que cambie, el otro cambia cuando lo considera necesario. Acepte sus puntos buenos tanto como sus defectos. Dése cuenta que no está casada con un
santo. En ese caso su pareja tampoco se casó con una santa.

Le cuento una anécdota. Durante años esperé que mi marido me regalara regalos importantes: cada vez que llegaba mi cumpleaños o Navidad fantaseaba con un espectacular vestido de seda, o con un anillo con alguna piedrita preciosa. Mi marido me traía siempre flores, libros. Durante años me amargué muchísimo hasta que por fin me di cuenta que no estaba en sus planes
este tipo de regalos. Al final me di cuenta que mi marido era maravilloso en muchos otros aspectos. Siempre me apoya, es un buen compañero, un excelente padre. ¿No es eso más importante que una camisa de seda?

Diviértanse juntos

Seguro que hay momentos difíciles. Hay temas dolorosos que deben ser tratados juntos. Por eso hay que buscar los momentos de diversión, buscar de pasarla bien. Ya sé que a veces no hay plata que alcance, pero no por eso debe ser una amargada. Si se puede reír con la misma persona con la que se gritaba la noche anterior es que su relación es un verdadero tesoro.
Busque momentos de romanticismo. Aunque suenen risueños hay ciertos detalles que “pueden quitarle el ánimo” hasta al hombre más apasionado. La lista es larga pero veamos algunos ejemplos:

  • Dejar la puerta del baño abierta, comer con los codos en la mesa, masticar con la boca abierta, gritar, depilarse frente a sus narices, andar desarreglada todo el día, y sigue la lista de rompe-idilios.
  • Si ambos están satisfechos con la vida sexual que llevan, eso es lo que cuenta.
  • No se preocupe por la frecuencia de las relaciones sexuales. El sexo no es un deporte competitivo, no se puede cuantificar. Debe ser ante todo placentero y fortificar los lazos con su marido.

Relájese un poquito

No se pase analizando su relación todo el tiempo. Una de las ventajas de estar casado hace un par de años es que una desarrolla un sentido de lo que son los ciclos matrimoniales: no hay duda, existen los altibajos. Aprenda a disfrutar de los buenos momentos. Trate de no deprimirse demasiado con los malos tiempos.

Pequeñas cosas de mucho valor

A través de los años me he dado cuenta que los mejores momentos que pasamos con mi marido son los pequeños momentos, espontáneos, silenciosos: el intercambio de miradas amorosas en la comida.

O cuando un sábado a la mañana me despierta con besos. Estos pequeños momentos de perfecta felicidad me hacen recuperar la fe en el matrimonio. En esos momentos me doy cuenta que mi flaquito con panza, es el mejor hombre del mundo.

 

Autor: Laura Pennebaker

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